Ayer se hizo pública la sentencia de la violación a una joven en los Sanfermines de 2016 por la famosa Manada. Los integrantes del grupo han sido condenados tan sólo a 9 años de cárcel. El tribunal ha considerado que son culpables de un delito de abuso sexual y no de agresión sexual, tal y como pedía la Fiscalía y la acusación particular.
Nuestras compañeras de la Red EQUO Mujeres han escrito un artículo analizando esta situación y en el que aportan una visión clara de este abuso que puedes leer aquí:
«Hemos pasado del “¡Ninguna agresión sin respuesta!” A una condena irrisoria que considera que el hecho de que cinco hombres adultos, arrastren a un portal a una joven; la arrinconen, intimiden con sus cuerpos y expresiones verbales, agredan, vejen, violen, la roben el móvil y la dejen abandonada a su suerte, no sea “agresión sexual”.
Vivimos en un país en el que se denuncian tres violaciones al día. Sin embargo, sabemos que son muchas más las que no se denuncian por miedo, culpa y sobre todo, vergüenza. Esta sentencia es un ejemplo más de la justicia patriarcal que venimos denunciando desde los colectivos feministas desde hace mucho tiempo, ¡demasiado tiempo!
Asistimos de nuevo, a una manifestación clara del grado de violencia hacia las mujeres que se tolera y se acepta en la institución judicial española. Desde los Juzgados, hemos visto como si no te resistes, te cuestionan y no te creen, si te resistes, te matan como a Nagore Laffage.
Nos sentimos indignadas ante este proceso en el que se ha culpabilizado a la víctima, que ha sido tratada con total indiferencia ante su dolor e indefensión. Queremos que la culpabilidad recaiga sobre los agresores, no sobre las víctimas de violencia machista. Que además de sufrir la agresión sexual, tienen que soportar la criminalización y el cuestionamiento de los medios y de la sociedad, y de un sistema judicial que amparan la cultura de la violación.
Queremos poder salir a la calle, a cualquier hora. Queremos poder ir a las fiestas sin necesidad de ir tuteladas y acompañadas por miedo a ser violadas.
Queremos ser libres. Para ello, necesitamos de una sociedad igualitaria que no justifique la cultura de la violación.
Necesitamos leyes que dejen claro que solo sí es sí que lo demás, es violación.
Pero sobre todo, sentencias firmes que no dejen lugar a dudas de que una agresión sexual no puede quedar impune. Esta sentencia es irresponsable y temeraria. No es Justicia, es Patriarcado.»